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jueves, abril 23, 2015

Sobre medir y controlar o de cómo Tom DeMarco admitió su equivocación

“El Control conduce al cumplimiento; la autonomía conduce al compromiso.”
Daniel H. Pink (Autor de “A Whole New Mind: Why Right-Brainers Will Rule the Future”)

Imágen tomada del artículo de Computer.org
En 1982, Tom DeMarco escribió su renombrado libro “Controlling Software Projects: Management, Measurement, and Estimation” (Prentice Hall/Yourdon Press, 1982). La primera frase del libro, su primerísima idea, quedó ensamblada en los anales de la industria de software durante las siguientes décadas y nos ha llegado intacta hasta esta era. Se trata de su: “No puedes controlar lo que no puedes medir”.

Este pensamiento influyó de manera certera en los modelos de calidad, procesos de producción, enfoques de mejora* y herramientas de construcción de software, quizás como ninguna otra idea de aquellos tiempos. Pero incluso Tom DeMarco cambió de opinión. En 2009 publicó este artículo en la IEEE Computer Society: “Software Engineering: An Idea Whose Time Has Come and Gone?”  (Ingeniería de Software: ¿una idea cuyo momento ha pasado?)” que pueden encontrar haciendo clic aquí.

En el artículo, DeMarco reflexiona sobre si este consejo era correcto en ese momento, sobre si todavía era relevante (al momento de escribir ese artículo en 2009) y que si todavía creía que las métricas eran un deber ser para cualquier esfuerzo exitoso de desarrollo de software. Sus propias respuestas fueron unos tajantes no, no y no.

Es bien conocida la historia de que los enfoques rígidos más tradicionalistas adhirieron completamente a este precepto y crearon áreas de proceso y de conocimiento dedicadas en su totalidad al establecimiento, gestión y control de métricas en los proyectos (de software). A partir de allí, se empezó a medir el éxito o fracaso de los proyectos, en principio, con tres de esas medidas: el tiempo, el presupuesto y la calidad, siendo esta última un poco más abstracta y más subjetiva si se quiere. Después, con muchas otras que no vale la pena mencionar aquí.
Esa institucionalización de métricas derivó a su vez en algo que con el tiempo se convirtió en uno de los mayores desincentivos para quienes trasegamos por los laberintos azarosos de la construcción de productos de software: el trabajo intensivo, esas largas jornadas de trabajo de doce, dieciséis y más horas diarias durante largos períodos de tiempo previos a la entrega del producto. Mi amigo y colega Jorge Abad dice en su blog Lecciones-Aprendidas.info que eso trajo como consecuencia la destrucción de hogares, de familias enteras y yo le creo.

Esta forma de trabajo extrema, cuya consecuencia principal, además de la citada por Jorge, era la de un bajón en productividad, acompañado de una entrega de producto con mala o malísima calidad, con el tiempo degeneró en algo mucho más grave que es de todos conocido: desmotivó a las nuevas generaciones a estudiar carreras relacionadas con la TI: Ingeniería Informática, de Sistemas, de Software y afines. El mismo Tom DeMarco (¡otra vez!) enunció en su otro libro, “Peopleware : Productive Projects and Teams” (2ª edición, 1999), que “no trabajamos horas extras en demasía para terminar el trabajo a tiempo sino para protegernos de culpa cuando inevitablemente no conseguimos hacer el trabajo a tiempo.” En efecto, lo hacíamos simplemente para cumplir, no para ser más productivos, ni para mejorar la calidad del producto. Y a eso nos llevó la fuerza ejercida por el modelo de Comando y Control y de la medición de cosas que no reflejaban la realidad del proyecto, al menos no la realidad de las personas que ejecutaban el proyecto.

La reflexión de DeMarco en el artículo que ya he citado termina también de manera asombrosa para quienes seguimos sus cánones durante casi tres décadas: “Consistencia y predictibilidad aun son deseables, pero nunca han sido las cosas más importantes. En los últimos 40 años, por ejemplo, nos hemos torturado con nuestra incapacidad de terminar proyectos de software a tiempo y en el presupuesto. Pero esta nunca ha sido la meta suprema. La meta más importante es transformación, creando software que cambie el mundo o que transforme una compañía o cómo esta hace negocios.”

Bien sabemos ya que lo más importante en los proyectos de software es la entrega continua y frecuente de Valor al negocio, desde el inicio del proyecto. Y que nunca más apostaremos o usaremos artes adivinatorias para establecer la fecha de entrega, ni qué parte del producto entregaremos en ese momento, ni cuánto será su costo. En cambio, empezaremos con planes y alcance iniciales y nos enfocaremos en la revisión continua de esas restricciones a medida que vamos avanzando. Finalmente, nuestra meta será siempre entregar el mejor producto posible, teniendo presente que ningún método con el enfoque de receta de cocina (léase métodos tradicionalistas) hará mejor lo que es mejor. Esta es la filosofía ágil.

Coletilla

Aquella aciaga prescripción de DeMarco sobre lo que se puede medir y controlar derivó en procesos rígidos, tradicionalistas, que dieron poder solo a algunas personas en la organización; pero lo realmente hermoso, lo humanamente divino, es que los métodos y las prácticas ágiles dan poder a todo el mundo… o a nadie.



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* Por ejemplo, H. James Harrington, reconocido autor de libros sobre mejora de procesos, calidad, desempeño y gestión del conocimiento, y fundador del laureado Instituto Harrington, extendió el pensamiento de DeMarco, diciendo: “Medir es el primer paso hacia el control y eventualmente hacia la mejora. Si no puedes medir algo, no puedes entenderlo. Si no puedes entenderlo, no puedes controlarlo. Si no puedes controlarlo, no puedes mejorarlo.”

viernes, abril 17, 2015

#RSGECU2015: Ágil es algo que eres, CMMI es algo que usas

#RSGECU2015: Ágil es algo que eres, CMMI es algo que usas
Este viernes 17 de abril, presenté en el Regional Scrum Gathering 2015, en Quito, mi disertación sobre Ágil y enfoques tradicionales. Mi asunto principal es que los métodos ágiles no tienen por qué entrar en conflicto con otros modelos o enfoques de construcción de software, no es la idea de ser ágil o, al menos, no está en el flujo de un proceso de transformación a ágil echar tierra a las prácticas existentes en una organización, como erróneamente pregonan muchos. Los líderes de los procesos actuales pueden y deben trabajar en conjunto con los nuevos líderes para que estos últimos obtengan los beneficios de ambos universos y aprovechar esa sinergia para mejorar dramáticamente el rendimiento del negocio.

Para apoyar este concepto, expliqué que los modelos tipo CMMI, PMI e ISO nos dan una idea de cuales procesos son necesarios para mantener una organización madura y disciplinada, capaz de predecir y mejorar el desempeño de la organización misma y de los proyectos. Entre tanto, las técnicas ágiles proporcionan guías para un manejo eficiente de los proyectos de una manera que permite alta flexibilidad y adaptabilidad. Al mezclar los dos enfoques, la filosofía ágil asegura que los procesos se implementen eficientemente a la vez que aceptan los cambios; y los modelos tradicionales aseguran que se consideren todos los procesos relevantes.

Pero de inmediato fui al centro de mi exposición: una de las grandes diferencias, radicales por demás, entre los métodos tradicionales y los ágiles es que estos últimos son generativos, no prescriptivos. Los procesos necesitan evolucionar según las necesidades, no prescritos con anticipación. Un enfoque prescriptivo genera procesos complejos y complicados, mientras que un enfoque generativo comienza con un conjunto de procesos simples y adiciona otros a medida que se requieren.

La filosofía ágil reconoce que los procesos de software más efectivos no pueden definirse por adelantado; es un proceso continuo. Los métodos tradicionales se enfocan en definir y reforzar procesos y gastan muy poco tiempo en identificar y entregar lo que los usuarios necesitan. Aunque su propósito es mejorar la consistencia y la calidad, esto muchas veces se consigue a expensas de la productividad y la entrega. El enfoque tradicional de procesos tipo CMMI también usa herramientas monolíticas y pesadas que causan construcciones frágiles y traspasos inefectivos entre desarrollo, pruebas, despliegue y operaciones.

Lo que siguió fue enfatizar en lo que significa ser ágil: específicamente, la interiorización y la práctica de los Valores y Principios del Manifiesto Ágil, nada alejado de lo que se está hablando en el  #RSGECU2015.

Hacia el final quise poner mi propio manifiesto, el ‘Ágil es algo que eres…’, se trata de la persona, no de las cosas ni de los procesos. Ya lo he dicho en otras oportunidades, ser ágil significa reemplazar la predictibilidad falsa por la eficiencia.

¿Quieres saber más?

Pueden descargar la nueva versión de la presentación haciendo clic aquí o en esta dirección: http://goo.gl/leJ5N8.


No olviden escribirme con sus inquietudes o sugerencias a lucho.salazar@gmail.com o en el foro del blog.

lunes, abril 13, 2015

Los trinomios cuadrados perfectos no son ágiles… o del principio de la simplicidad

“La perfección no se logra cuando no hay nada más que añadir, sino cuando no hay nada  más que quitar” [Antoine de Saint Exupéry]
En el último conversatorio sobre Scrum que facilitamos en la Comunidad de Ágiles Colombia en Medellín, hablamos de lo que significa ser ágil y llegamos necesariamente a los valores y principios del Manifiesto ágil.  Uno de los principios llamó especialmente la atención: “La simplicidad, o el arte de maximizar la cantidad de trabajo no realizado, es esencial.

Luego me encontré un artículo* de alguien que decía que había vivido gran parte de o toda su vida sin usar el trinomio cuadrado perfecto y muchas otras cosas complejas que le enseñaron en la escuela. A pesas de mi fascinación por el Álgebra, tuve que ceder un espacio en mi mente para estar de acuerdo con este pensamiento.

La tarea que me quedó fue entonces definir qué significaba #simplicidad y qué era eso de ‘maximizar’ el trabajo no realizado. Aquí algunas pistas:

Simplicidad es:

  • Tener un equipo totalmente horizontal, sin títulos ni especialidades adheridas a la frente de  cada miembro, sin protocolos que seguir para comunicarse unos con otros, incluyendo al usuario, donde cada uno sea responsable de sincronizarse con los demás y que nadie le rinda cuentas a nadie. Son equipos altamente productivos.
  • Usar un framework que te permita adaptarte a los continuos cambios del entorno, que te permita inspeccionar tu situación y la de tu equipo y con el que puedas modificar tu comportamiento basado en la experiencia que vas adquiriendo. Un framework que no sea una fuente de artes adivinatorias, sino más bien que evolucione contigo.
  • Priorizar las características del producto y construir solo aquellas que entreguen valor al usuario y al negocio. Según algunos estudios más del 65% del software que se construye se deja de usar muy pronto o nunca llega a instalarse, así que ¿por qué no construir solo lo que el usuario verdaderamente necesita y que genere un alto valor para la organización? Construye solo necesario para obtener rápida retroalimentación.
  • No realizar estimaciones a mediano/largo plazo ni prometer una fecha fija de entrega. No componer planes súper elaborados sino planificar continuamente: planificar las entregas/salidas a producción, planificar las iteraciones o sprints, planificar cada día de trabajo. A la larga, los planes no son nada, pero la planificación lo es todo.
  • Usar herramientas simples, como tableros de tareas simples que estén a la vista de todos, tarjetas simples con lo que quiere el usuario (las historias de usuario: como <<usuario>> quiero <<hacer algo>> para <<obtener algún valor>>): no hagas nada a menos que su valor esté plenamente establecido. Elaborar la documentación suficiente para cubrir las necesidades de la organización.
    "Pero no más simples"
  • No usar trinomios cuadrados perfectos todo el tiempo. Einstein lo dijo, las cosas deberían hacerse lo más simple posible… para construir algo, una funcionalidad por ejemplo, usa la técnica de reusar-comprar-hacer. Consulta primero si ya la tienes o la tiene alguien cercano a ti. ¿No? Búscala entonces en el mercado. ¿No la encontraste? Fabrícala, pero hazlo de manera simple, sin artificios exagerados, no vuelvas el software más complejo de lo que es por naturaleza.
  • Aprender continuamente. Si conoces muchas cosas, encontrarás respuestas cada vez más simples a problemas cada vez más complejos, como los que surgen en la construcción de productos de software. Así que nunca pares de aprender. Y conviértete en maestro, pero recuerda, no se trata solo de decir las cosas, porque tu aprendiz las olvida; tampoco se trata solo de enseñar, porque quizás solo logres que él/ella las recuerde; involúcralo y verás que también aprende.

¿Qué más se les ocurre que es #simplicidad? Háganmelo saber por este medio o por cualquiera de los medios habituales de comunicación.


*El artículo al que me refiero lo encuentran haciendo clic aquí.


miércoles, abril 08, 2015

Presentación sobre Transformación Sostenible



Este martes 7 de abril, nos reunimos participantes de las Comunidades del Próximo Capítulo del PMI Antioquia y de Ágiles Colombia a hablar sobre Transformación Organizacional Sostenible. Al margen de la sesión, creo que es una excelente idea que se realicen este tipo de encuentros entre Comunidades ya que el objetivo que buscamos todos es el mismo: hacer las cosas bien y encontrar formas de mejorar continuamente.

Facilité la sesión alrededor del trabajo que realizáramos el magnífico equipo de coaches del que hice parte durante el Scrum Coaching Retreat Latin America  (#SCRLA15) en marzo de 2015, en Buenos Aires, Argentina. Se trata de un marco para Sostenibilidad de las Transformaciones Organizacionales que publicamos al final del encuentro. Un trabajo en progreso.

Los dejo con el material de la presentación: Transformación Sostenible

Más información sobre el trabajo del equipo y de los demás equipos en el Scrum Coaching Retreat Latin America 2015, puede encontrarse en:


Sobre Adopción y Transformación pueden leer mi artículo en:


Sobre el cambio a ágil, temores infundados y penas frívolas, pueden leer mi artículo en:


miércoles, abril 01, 2015

Sobre Adopción y Transformación

“Todos los modelos son útiles, pero algunos fallan más rápidos que otros.” [Jurgen Appelo]
Me llamó la atención uno de los números del recién salido ‘State of Agile Survey’ de la consultora VersionOne [1]. Se trata de las barreras que encuentran las compañías a la hora de realizar la adopción Ágil. Revisando los tres últimos informes (2012, 2013 y este último correspondiente a 2014), encuentro que los principales obstáculos para adoptar Ágil son:
  1. (Falta de) Habilidad para cambiar la cultura organizacional
  2. Resistencia general al cambio
  3. Intento de introducir elementos ágiles en un framework no ágil
  4. (Falta de) Disponibilidad de personal con las habilidades necesarias
  5. (Falta de) Apoyo de la dirección
Figura 1. Fuente: VersionOne 7th State of Agile Survey 2012. Haga clic en la figura para ampliar.

Mientras que las tres últimas causas que menciono se mantienen en porcentaje más o menos estable, aunque me interesa hablar más delante de la cuarta (falta de personal idóneo), quiero concentrarme en la dramática reducción que hubo en los números de las dos primeras.

Mientras que en 2012 y 2013, el peso de la inhabilidad para cambiar la cultura organizacional fue se mantuvo más o menos constante, 52% y 53%, en 2014 este número descendió a un 44%. Es decir, menos de la mitad de los encuestados dijo que ese es el parapeto más fuerte por derribar a la hora de adoptar métodos y prácticas ágiles en las organizaciones.

Figura 2. Fuente: VersionOne 8th State of Agile Survey 2013. Haga clic en la figura para ampliar.

Algo similar ocurrió con la Resistencia general al cambio, natural por demás en la gran mayoría de las organizaciones y personas. De un 41% y 42% en 2013 y 2013 respectivamente, bajó hasta un 34% este último año. Es una encuesta al fin y al cabo, basada en la percepción y, como esperamos todos, en la experiencia de quienes respondieron las preguntas, entre ellos yo mismo.

Aunque el estudio no presenta ni analiza las causas de esos cambios porcentuales, quisiera especular un poco al respecto. Se trata precisamente de lo que hemos aprendido y experimentado durante los últimos tres años. Hasta principios de esta década, había “una confusión entre adopción y transformación. Tristemente, los agentes de cambio hablaban acerca de adoptar Ágil y no acerca de transformar la cultura de una compañía para que esta soportara la mentalidad ágil” [2] y todo lo que ello significaba. Sahota lo llamó “miopía de los agentes de cambio”. En definitiva, muchas de las fallas en la adopción Ágil radicaban entonces o eran el resultado de no entender la cultura organizacional.
 
Figura 3. Fuente: VersionOne 9th State of Agile Survey 2014. Haga clic en la figura para ampliar.

Pero creo que hemos aprendido que para ser ágiles necesitamos conformar equipos con personas que sean capaces de estar juntas a través del tiempo, que se conviertan en equipos de alto desempeño y que construyan escenarios de confianza con sus usuarios/clientes. Si no lo tienes claro, lo que debes hacer es crear equipos ágiles alrededor de los objetos persistentes en tu organización, es decir, los proyectos. Usa Scrum o Kanban o XP (aunque según el estudio que he citado, eXtreme Programming se usa cada vez menos –menos del 1% de los encuestados dijeron que usaban XP en 2014) o cualquier otro método ágil que permita llevar tu organización a puerto seguro a nivel de equipos.

Tus equipos ágiles deben enfocarse en validar continuamente sus hipótesis y en generar valor lo antes posible. En mi artículo “Cultura ágil: ese oscuro objeto del deseo” decía que esta es la base para formar equipos de alto rendimiento que enfrentan alta incertidumbre, como la presente en los proyectos de software. En estos equipos cambiamos la planificación basada en especialidades por un enfoque en la propagación de conocimientos, de experiencia. Además, en los equipos ágiles invocamos continuamente energías innovadoras para encontrar formas mejores de aumentar la productividad y el entusiasmo de los participantes.

Eso es lo que creo que está pasando. Como dice VersionOne en el estudio, “Ágil está ganando momento” y lo que no dice es que quienes lo estamos haciendo, quienes somos ágiles también. Ágil es algo que eres, ágil es algo que soy.

Una nota final sobre la falta de personal con las habilidades necesarias en Ágil

Aunque ligeramente, fue mayor el porcentaje de encuestados que respondieron a esta barrera en relación con los dos años anteriores, en los que el número fue del 33%. Esta vez, 35%. En este sentido es vital entonces no solo aumentar el entrenamiento sino también mejorarlo. Y valga aquí la pena decir que no es suficiente con obtener certificaciones, sea cual fuere la casa o escuela certificadora. Ya sabemos que en Ágil, sobre todo en Scrum, es extremadamente fácil obtener un certificado de Scrum Master o de Scrum Developer, pero, al igual que el propio marco de trabajo, es considerablemente difícil hacerlo valer en proyectos reales.


El certificado conseguido después de un  Scrum nos asegura que sabemos construir ciudades con piezas del set #6177 de Lego y que hicimos 240 puntos en el Ball Point Game y que quizás nuestro próximo proyecto con Scrum será exitoso, pero nada más. La experiencia es fundamental para una verdadera transformación. Lo menciono porque me sigo encontrando con personas, colegas, amigos y hasta familiares que insisten de manera agotadora en este asunto de la certificación y no en ir directamente al fondo de las cosas: al hacer ágil y al ser ágil.


Ciclo Sensei - Senpai - Kohai


Es necesario que haya más ciclos “sensei – senpai – kohai”[3], para aprovechar el conocimiento y, sobre todo, la experiencia de otros. Es necesario hacer Comunidad, algo que seguimos insistiendo con amigos como Jorge, Wilmar, Leonardo, Carlos, Robinson y Lucho y tantos otros en Ágiles Colombia y Ágiles Latinoamérica, con quienes nos reunimos constantemente. El autoaprendizaje también ayuda. Más allá de todo esto, tener el coraje de decir que necesitamos ayuda, que no podemos hacerlo solos.




Referencias

[1] VersionOne. 9th State of Agile Survey. 2015.

[2] Sahota. Michael. “An Agile Adoption and Transformation Survival Guide: Working with Organizational Culture”. 2012

[3] Ciclo Sensei – Senpai – Kohai, algo que aprendimos en el último #SCRLA15 del amigo Hiroshi y que usáramos en nuestro trabajo sobre Sostenibilidad de la Transformación Organizacional, algo de lo cual les hablaré más adelante. El ciclo se refiere a los estudiantes nuevos (Kohai) aprendiendo de estudiantes más avanzados (Senpai) y estos a su vez aprendiendo y practicando con maestros experimentados (Sensei).