Buscar en Gazafatonario IT

lunes, septiembre 23, 2019

Por qué hay tanto mal practicante de la agilidad: o de cómo los agilistas experimentados le podemos poner el cascabel al gato



Advertencia: agilidad sin prácticas técnicas no es agilidad.
Corolario: agilidad sin atención continua a la excelencia técnica no es agilidad.

Quizás cuando no teníamos la experiencia que tenemos hoy y empezábamos en esto de la agilidad no fuimos los mejores instructores, los mejores maestros, los mejores acompañantes, los mejores facilitadores, los mejores Scrum Masters. Incluso quizás no tuvimos los mejores maestros. Aunque sí tengo que decir, que tanto nosotros como nuestros maestros siempre tuvimos las mejores intenciones, de eso que no le quede la menor duda a nadie.

La proliferación aleatoria, desordenada y sin medida de “versiones” tanto del pensamiento ágil, como de los marcos de trabajo y prácticas más ampliamente usados actualmente, como Scrum, historias de usuario, SAFe, Kanban, DAD o el muchas veces explotado pero pocas entendido y mal usado modelo de las tribus y los squads ("sí, ese de Spotify"). No me malentiendan, todas esas “versiones” a las que aludo son bienvenidas, es lo que exige el entorno VUCA en el que transitamos. Pero hay unas bases sólidas sobre las que quizás no nos estamos levantando. Hablo del Manifiesto Ágil, del corazón de la agilidad, de los valores y principios que promueven el pensamiento ágil y todo este movimiento del que hacemos parte.

Muchos de quienes ya tenemos experiencia dejamos de enseñar temas “básicos” o para principiantes. Además, de tanto hablar de o tratar algún tema clasificado en esas categorías, hemos llegado a creer que ya todo el mundo tiene claridad sobre ello cuando, de hecho, no es así. Al movimiento ágil sigue sumándose gente todo el tiempo, de todo tipo, tanto a nivel personal como profesional, al igual que equipos, áreas y organizaciones enteras que necesitan de la ayuda de las personas que hayamos realizado muchos experimentos y que al menos hayamos aprendido cómo reaccionar a los resultados de esos experimentos, tanto exitosos como fallidos.

En nuestras economías, los equipos se están integrando y desintegrando todo el tiempo, no permanecen en el tiempo. Todavía estamos lejos de ese ideal que significa llevar proyectos a los equipos y abandonar para siempre la práctica de llevar equipos a los proyectos. Las cosas así, los equipos están en una eterna formación a lo Tuckman. Esto, sumado al constante estado “Shu”, natural por demás, de los principiantes, hace necesario que sigamos mirando hacia ese lado de las trincheras.

No nos estamos haciendo acompañar de las personas correctas. Aclararé esto con una instancia: una de las grandes disfunciones que tenemos los seres humanos, sobre todo quienes elegimos la tecnología como objeto de trabajo, es la comunicación. Más si se trata de comunicación cara a cara. No somos buenos comunicándonos. A no ser que lo hagamos vía WhatsApp o de cualquiera de los artilugios que nos ha regalado la tecnología del siglo 21. Ahora bien, el que el manifiesto ágil señale que “el método más eficiente y efectivo de comunicar información al equipo de desarrollo y entre sus miembros es la conversación cara a cara” no logra por sí solo que seamos capaces de conversar cara a cara. Ni siquiera porque se lo escuchemos a un gurú ágil, incluso a alguno de los mismísimos firmantes del manifiesto, no.

Si no somos “buenos” hablando cara a cara es porque es nuestra mente ocurren cosas que vienen desde hace mucho tiempo, quizás desde antes de que naciéramos, qué sé yo. De eso se trata precisamente. Quienes tenemos formación de Ingenieros, de programadores y similares, no tenemos la formación académica ni la experiencia suficiente y necesaria para tratar esos “males”. Y la mucha agilidad que transpiramos, practicamos y promovemos no va a conseguir solucionarlos. Quizás hasta estamos empeorando la situación. Así es que hagámonos acompañar de especialistas en esos temas tan ajenos a nosotros.

Y este apenas es uno de los muchos ejemplos que puedo mencionar. No es precisamente vía una o varias retrospectivas, sin el debido acompañamiento, que vamos a solucionar el problema de falta de comunicación entre miembros  del equipo. No es precisamente vía reuniones uno-a-uno, o a través de más lean cafés, más dinámicas de la confianza o más cervezas ágiles que vamos a curar algunas de las enfermedades crónicas de las personas en este milenio.

Atención a que no estoy diciendo que tenemos mala intención. Antes por el contrario. Queremos ayudar. Partimos de esa directiva. Pero no es nuestra competencia. Es definitivo. La agilidad es sobre personas, es para personas, antes que para equipos y mucho antes que para organizaciones. Y ser personas no nos hace expertos en personas. Hay otros profesionales que sí lo son. Busquémoslos, hagámoslos parte de nuestros equipos y empresas y trabajemos con ellos de la mano, aprendamos de ellos, sin querer reemplazarlos en ningún momento.

Sobre escalado y otros aspectos

Estamos escalando disfunciones. Algunas de las razones que expuse antes ocasionan esta situación. Lo que a su vez genera malos practicantes del escalado, de la agilidad en los negocios, de la agilidad en Recursos Humanos, en Operaciones, en Logística y en otras áreas fuera de las áreas de Tecnología, que es donde usualmente se inician los procesos de cambio en el enfoque ágil de hacer las cosas.

Llamado a la acción

Tomémonos un tiempo para reflexionar sobre estos asuntos de interés para nuestro tiempo. Pensemos en la inmensa responsabilidad que tenemos con los demás, estamos tratando de cambiar vidas y por una u otra razón no lo estamos haciendo bien. Promulgamos el que los demás deben hacerse acompañar (¡de nosotros!) pero nosotros no nos estamos acompañando de quienes necesitamos.

Volvamos a las bases. No tratemos de correr cuando deberíamos seguir caminando. ¡Cuántas veces he escuchado el “oye, ya llevas un año en tal empresa y como que no ha pasado nada”! En un año o más pasan muchas cosas, pero no todas las que esperamos y menos las que esperan los demás. Y un año es un período muy pequeño para que se susciten grandes cambios en organizaciones que vienen siendo conducidas por personas cuyo pensamiento tradicional les impide darse cuenta de que el ritmo de cambio afuera es mayor al de adentro.

Cumplamos la promesa y hagamos el cambio de manera orgánica. Paso a paso. Sostenible. Constante. Eso sí, no nos olvidemos de que todos los enfoques fallan, pero unos fallan más rápidos que otros.



Créditos de la imagen de la portada:
Trocadero Marbella Rugby Club, Marbella, España
Partido de rugby jugado el 14-01-2018 entre el Trocadero Marbella Rugby Club “B” y el Victoriano Rugby Club en el Bahia’s Park de Marbella. Estuvo lloviendo durante casi todo el partido formándose barro con lo que el juego se hizo dificil a la par que interesante y “atractivo”.
Foto de https://unsplash.com/photos/cK2UBBg4JI4