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miércoles, octubre 26, 2016

Ecce homo o el Ágil es algo que eres

Ecce Homo restaurado de Cecilia Giménez
En el mundo moderno, las personas profesionales tienen una preocupación, con visos de ansiedad, vinculada a su ADN, sobre todo quienes trabajan en o alrededor de compañías de TI: ser competitivas, exhibir un alto desempeño y lograr metas en plazos cortos. Las actividades que realizan y los resultados, productos o servicios generados, deben ostentar estándares elevados de calidad. Este escenario sube el nivel de estrés de quienes lo intentan día a día, aunque también acentúa el grado de satisfacción cuando se alcanzan esos objetivos.
Es precisamente bajo esta atmósfera donde el enfoque ágil presume de sus incontables beneficios. El movimiento Ágil, que no es una metodología, nos permite encontrar y poner en práctica alternativas a la gestión tradicional de personas, proyectos y organizaciones. Esta perspectiva Ágil ayuda a los equipos a responder de manera oportuna a la poca o incierta predictibilidad a través de cadencias de trabajo incremental e iterativo y de la retroalimentación empírica.
Este modelo de desarrollo repetitivo o de ciclos de trabajo abreviados, también nos habilita a las personas y a los equipos para ser cada vez más expertos en cada uno de los aspectos de la construcción de productos. En el caso de la Ingeniería de  Software, hablamos de los requisitos, diseño, programación, pruebas, integración, etcétera. Pero este enfoque puede aplicarse en muchos otros entornos de producción y operación, una oportunidad que no teníamos con el modelo tradicionalista en Cascada, donde solo había una única  ocurrencia para hacer las cosas.
Esta evolución de la eficacia en el trabajo relacionada con proyectos de desarrollo sistémico es notoria y nos permite, a su vez, ofrecer una mayor garantía de calidad y de cumplimiento con las fechas límite, aunque surgen algunos efectos colaterales de la aplicación del modelo: nos volvemos menos predictivos (¡bueno, tampoco es que antes fuéramos altamente predictivos!), se acaba eso de culpar a alguien más si las cosas no salen bien y el hecho de que Ágil requiere mucho más compromiso y esfuerzo (¡aun a ritmo sostenido!) de todos los involucrados.

Ágil es algo que eres, las prácticas y los frameworks son algo que usas

Dentro de esos innumerables beneficios de la estrategia Ágil encontramos que las características más importantes del producto reciben la más alta prioridad y que incrementos funcionales del producto se entregan desde temprano y frecuentemente; además, las prácticas y marcos de trabajo livianos que acompañan el enfoque simplifican en grande el flujo de trabajo a la vez que solo se produce la documentación necesaria y suficiente para facilitar el control del producto por parte del usuario o cliente; por último, mi beneficio favorito de este conjunto, todo esto conduce a esa eficiencia y eficacia que mencionaba al principio, lo que a su vez confluye en equipos con personas altamente motivadas y felices que exhiben un alto desempeño, sin la carga de estrés impuesta por los métodos antiguos.
Cómo se logra esto es otro asunto pero son esenciales para ello la comunicación y la colaboración no solo entre los miembros del equipo sino con las personas del entorno, los interesados. También es importante que apliquemos la filosofía Ágil donde y cuando genere valor, aunque no se me ocurre en este momento un escenario donde esto no sea posible. No se trata solo de usar Scrum, Kanban o Lean, SAFe o Nexus, o de hacer retrospectivas por hacerlas, que apenas son artefactos y comportamientos visibles, esa porción de la cultura que nos permite hacer Ágil.
Se trata es de entender y practicar las formas de racionalizar y las estructuras cognitivas de elementos como la comunicación cara a cara, la simplicidad, el compromiso, las entregas incrementales de producto funcionando con valor, la calidad y la satisfacción del cliente, entre muchos otros; pero más en el fondo o en la base, este enfoque es acerca de cultivar y experimentar continuamente valores y creencias relacionados con las personas y sus interacciones, el coraje, el respeto, la inspección y la adaptación  permanentes, la transparencia, la respuesta a los cambios constantes y tantos otros elementos que constituyen eso que conocemos como Manifiesto Ágil, es esa otra porción de fondo de la cultura que nos permite Ser Ágil.

Ágil significa reemplazar la predictibilidad falsa por la eficiencia

Las organizaciones que han incorporado estos paradigmas ágiles, por su parte, entienden que las personas experimentadas, con amplias habilidades en la resolución de problemas y en el mejoramiento de procesos, son extremadamente valiosas para hacer realidad la visión organizacional. Estas compañías reconocen que el costo de desarrollar personas con estas habilidades es grande, especialmente si quieren involucrarlas y comprometerlas en la mejora continua de procesos. Por eso no solo les proporcionan las herramientas y los recursos necesarios para entrenarse continuamente sino que también disponen de agentes de cambio que los ayudan a potenciar sus destrezas.
De esta manera es que hemos abierto nuestras mentes para enfocarnos en las personas y nuestras interacciones con ellas y cómo colaboramos con nuestros clientes y en cómo pensamos acerca de nuestro trabajo y en tácticas que nos descubran el camino hacia la superación perpetua. Nos concierne y nos motiva enfrentar los cambios, nos interesa ser la estrategia, no simplemente apoyarla, somos líderes por naturaleza, pero líderes con el poder de influenciar a otros, no de gobernarlos, nos gusta animar a los demás a que compartan nuestra visión y compartimos la de ellos, no miramos al pasado sino para aprender  y nos hacemos cargo del futuro.
Las reglas del juego cambiaron, ¿te diste cuenta? Déjamelo saber en el foro.
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Más sobre Filosofía Ágil en:

martes, abril 26, 2016

Del triángulo de hierro al triángulo ágil (modificado)


Las empresas en período de transformación organizacional se enfrentan a la dicotomía de seguir paradas sobre el triángulo de hierro en lo que se refiere a planificación y gestión de proyectos de software o moverse a una zona que en principio se les parece más al Triángulo de las Bermudas que al área de confort por donde han transitado durante las últimas décadas.

De lo más valioso que hemos aprendido en el desarrollo de software es que muchas de las prácticas y técnicas usadas desde aquella histórica reunión del Comité Científico de la OTAN en 1968 en la ciudad de Garmisch, Alemania y que diera inicio a la Ingeniería de Software como profesión, fueron tomadas a manera de préstamo de otras áreas de la ingeniería y de otras ciencias aplicadas.

Algunas de esas prácticas influyeron directamente en la forma de realizar estimaciones y de planificar proyectos de software. Específicamente, hemos aprendido que no podemos estimar ni planificar proyectos de software como lo hacen en proyectos de la industria de la construcción… ¡a no ser que vayamos  a usar piezas de Lego® para construir ciudades!


Afortunadamente ya sabemos con certeza que la ingeniería de software tiene su propia personalidad. Se trata de un sello que la hace única y que hace que sus practicantes se distingan del resto de profesionales de la ingeniería y de otros cuerpos de conocimiento. Por ejemplo, en su libro Agile Project Management, Jim Highsmith[1] sugirió que si aplicamos el enfoque Ágil al Triángulo de hierro encontraríamos los siguientes vértices:
  • Valor, para el usuario en términos de un producto que se pueda distribuir y cuyo uso genere beneficios para la organización.
  • Calidad, para entregar continuamente valor al usuario en términos de un producto confiable y adaptativo.
  • Restricciones, los ya tradicionales alcance, tiempo y costo, en donde, si movemos uno, usualmente el primero, se mueven los otros dos.
Como dice el mismo Highsmith [2], las restricciones siguen siendo parámetros importantes de un proyecto pero no constituyen el objetivo del mismo. En cambio, el Valor y la Calidad establecen la meta del proyecto y las restricciones mencionadas se ajustan a medida que el proyecto incrementa el valor para el usuario. En particular, El tiempo podría seguir siendo una restricción fija pero entonces el alcance debería ajustarse para entregar el valor más alto posible dadas las restricciones impuestas.


Como nos gusta lo visual, esta otra versión del triángulo ágil de Highsmith nos llega más:


Más allá de este enfoque de planificación y de gestión de proyectos (ágiles), quienes ya hemos trasegado algunos años por los vericuetos, subido a los riscos y caminado por los valles complejos del desarrollo ágil de software, sabemos que todo momento es una oportunidad de mejorar: de mejorar como personas y como profesionales, de mejorar los procesos y las técnicas, de mejorar la calidad de los productos y de incrementar el valor que estos entregan a nuestros usuarios. ¡Es la mejora continua!

Ahora bien, la mejora continua junto al valor y a la calidad forma otro vértice del triángulo, el del resultado. A los agilistas no nos interesa simplemente crear un producto, por más disruptivo o benéfico que este sea. Nos interesa pensar en lo que viene, en lo que llevará al cliente al próximo nivel de optimización, satisfacción y felicidad.

Pero lo más importante en todo proyecto, en todo proceso de innovación o mejoramiento, en todo plan que tenga como propósito el diseño y la construcción de productos (de software), son las personas: la comunicación cara a cara entre ellas, la motivación de todos los individuos que intervienen en el proyecto, la atención continua a la excelencia técnica, la autogestión del equipo y la confianza que la organización deposite en ellas se constituyen en las bases del éxito de cualquier iniciativa que requiera generar nuevos productos o servicios.

Las cosas así, podríamos entonces encontrarnos con esta nueva versión del triángulo ágil:



Referencias:

[1] Highsmith es uno de los 17 firmantes del Manifiesto Ágil

domingo, agosto 31, 2014

Agile Open Eje Cafetero: la innovación con esencia de café


Foto: algunos de los asistentes, al cierre del Agile Open.

Existe un universo más allá de las grandes ciudades en Colombia, una órbita donde un grupo fantástico de estudiantes, jovencitos con ganas desde ya de cambiar la forma de hacer las cosas, apoyados por un grupo de empresarios también muy jóvenes, con ideas frescas que rayan en lo innovador, están decididos no solo a plantar el jardín sino a ser los mejores jardineros del ecosistema ágil mundial. Eso fue lo que encontramos los invitados, facilitadores y asistentes al Primer Agile Open Eje Cafetero, organizado por las Comunidades de Ágiles Colombia Eje Cafetero y Ágiles Colombia.

Lo que sucedió en el Abierto fue un encuentro de micro-culturas, una danza de conocimiento, experiencias y anécdotas compartidas, que se entretejieron en un escenario de networking entre quienes concurrieron solícitos a la convocatoria. Hubo conferencias, talleres, tutoriales, encuentros fortuitos en los pasillos del centro de convenciones, conversatorios y juegos ágiles, entre otros sabores y formatos de reunión. Los temas clásicos estuvieron a la orden del día:

Foto: Raúl, Natasha, Claudia, Yamit, Cristian, Luis, Julián, Jorge, Pablo, Andrés, Carlos, Robinson. Solo algunos de los facilitadores del Agile Open. También estuvieron Ana, Juliana y otros.

En total, fueron más de 40 sesiones ricas en información, rutinas, discusiones, conclusiones e ideas innovadoras que se llevaron los más de 200 asistentes a la cita. Quienes participamos de la reunión, sabemos que la innovación envuelve más que grandes ideas. Sabemos que hay que tener fe, trabajar duro y enfocarse en la meta que queremos alcanzar. Con esto sobre nuestras cabezas, estamos seguros que la mayor o menor visión de innovadores que tenemos en la Comunidad persistirá aún más allá de los muros de contención que representan el sinnúmero de obstáculos en el camino hacia el éxito.

Mientras facilitaba algunas sesiones con Jorge, observaba como los asistentes a los distintos conversatorios y talleres se deshacían de sus inhibiciones, autoimpuestas por demás. ¡Este fue otro logro de la reunión! Bien sabemos que bajo el hechizo de la inhibición, nos sentimos limitados y estancados, y liberarnos de estas limitaciones creadas por la mente, mediante la eliminación de supuestos y restricciones, es una tarea que a veces no podemos hacer solos. Nuestra meta como facilitadores fue motivar a todas las personas que nos siguieron a través de los distintos auditorios, a “pensar fuera de la caja”. Tratamos de animarlos a abrirse a nuevas ideas y soluciones sin establecer limitación de creencias antepuestas. Después de todo, la innovación es más acerca de la psicología que de la inteligencia y el conocimiento.

También pude percibir que muchos otros asistentes sintieron Curiosidad. Otra vez la innovación estaba presente. Muchos innovadores tratamos de ser simplemente personas curiosas e inquisitivas y nos gusta resolver problemas, practicamos la observación de las cosas de manera diferente. Así fue como, atendiendo a sesiones de su predilección, los asistentes al Abierto se comieron un elefante en vez de aprender a elaborar un Story Mapping, bañaron un ayé ayé y a un cocodrilo en vez de formarse en estimación ágil de proyectos, hicieron teatro y jugaron en vez de aprender Scrum, escribieron en un árbol en vez de hacerlo en tabletas o portátiles de última tecnología. ¡El ambiente era de fábula! Quizás sea por eso que la próxima vez que cualquiera de quienes estuvimos allí, veamos la solución a un problema, seguramente nos preguntaremos: “¿cuáles son algunas formas alternativas para hacer esto?”. Haremos muchas preguntas y desafiaremos las normas o los métodos existentes. ¡Qué felicidad!

En mi recorrido por los distintos espacios de entrenamiento, tuve la ligera pero absoluta esperanza de que algunos muchos trataban de encontrar, o de aprender a encontrar, patrones y con estos creaban combinaciones. Otro síntoma de innovación. Hace mucho tiempo aprendí que las ideas vienen de otras ideas. ¿Sabías que Edison no fue quien inventó la bombilla? Él fue el primero en construir un filamento de carbono viable dentro de una ampolla de vidrio, que hace que las bombillas duren más. ¡Genial! Durante los variados cónclaves en la ciudad milagro de Colombia, aumentamos nuestra exposición a nuevas ideas, buscamos patrones y vimos cómo se pueden combinar ideas para mejorar las soluciones existentes.

Foto: Gregorio, Mauricio, Pablo, Natalia, Alejandro, Diana y algunos de los voluntarios que hicieron posible el Open Space.

Al cierre todos sentíamos que habíamos cambiado algo de nuestras vidas, quienes lideramos el evento sentimos que tocamos aunque fuese de manera infinitesimal el espíritu de muchas personas. Pero quienes se llevaron todos los elogios fueron este equipo de muchachos que organizaron con lujo de detalles esta fiesta del discernimiento y la interacción: Gregorio, Mauricio, Pablo, Natalia, Alejandro, Diana y todos sus amigos, se merecen mis (nuestras) felicitaciones.

Estamos seguros que la audiencia salió esa tarde de sábado con ideas disruptivas, sintiéndose inspirados y motivados a ir más allá de lo que es posible, pero ustedes muchachos de Agiles Eje Cafetero, la tarea que emprendieron es memorable y emocionante… Adelante con ello y ¡cuenten con nosotros!

Adenda

Tiene razón Tobias, ¡que delicia es sentirse de nuevo como en el patio de la escuela!

Más fotos del evento, por Luis y algunos de los miembros del equipo organizador, las encuentran en la página de Facebook de Ágiles Colombia, haciendo clic aquí y en la página de Agiles Eje Cafetero.

Lo que viene

Sigue el Agile Open Bucaramanga en septiembre y más tarde, del 23 al 25 de octubre, en Medellín, Las VII Jornadas Latinoamericanas de Metodologías Ágiles, con una súper nómina de lujo y la presencia de los principales exponentes del enfoque ágil en Iberoamérica. ¡Los esperamos a todos!


jueves, mayo 08, 2014

Cultura Ágil, ese oscuro objeto del deseo

“El ingeniero de software aficionado siempre está a la búsqueda de algo mágico, algún método o herramienta sensacional que prometa convertir el desarrollo de software en algo trivial. Está en el ingeniero de software profesional saber que no existe tal panacea”.

[Grady Booch, Object-Oriented Analysis and Design]
Cultura Ágil, ese oscuro objeto del deseo
Este artículo fue publicado inicialmente en http://goo.gl/IuJIlY
Vivimos en una era de ofertas pero también de riesgo. ¿Qué tipo de productos queremos que usen nuestros clientes? La filosofía ágil está modificando a pasos aumentados el statu quo del desarrollo del software, con nosotros a bordo o sin nuestra participación. El interrogante es cómo y hasta qué punto seremos capaces de dar el salto hacia lo que ya está aquí: la cultura ágil.

El pronóstico que genera más suspicacia alrededor de la transformación hacia ágil es que va a dividir la comunidad de desarrolladores entre quienes tendremos éxito y quienes no lo tendrán, entre personas felices y personas desventuradas, y entre personas que tendrán una vida (o que volverán a tenerla) y personas que no; y que también fragmentará la gama de usuarios del software entre personas satisfechas y personas insatisfechas: será una segregación ágil. Este movimiento ágil que vive la ingeniería de software brinda la promesa de mejorar las vidas de quienes trasegamos por sus laberintos, pero también entraña la amenaza de segregarnos.
¿Pero a qué viene esta evolución hacia ágil? Primero, se trata de abandonar esa visión microscópica ampliamente difundida de la gestión de proyectos clásica de “comando y control”, enfocada en el cumplimiento de tiempos e hitos intermedios que muchas veces no tienen nada que ver con el producto y mucho menos con el cliente, de proyectos que solo son “vistos” a través de herramientas y procesos predictivos, y comenzar a mirarlos con los ojos del cliente, con el lente del Valor del producto para el negocio, y de las entregas continuas de producto con calidad.
Quienes llevamos ya algún tiempo construyendo software, cargamos en nuestro ADN aquel precepto de Deming de que la calidad de los productos depende en gran medida de la calidad de los procesos que se usan para crear y mantener esos productos. También llevamos a cuesta modelos de gestión de proyectos tipo “Comando y Control” y modelos de ejecución de procesos prescriptivos como CMMI, PMI, COBIT y los incontables ISO numeral.
Ninguno de estos modelos habla de las personas y sus interacciones ni de la trama del producto, ni del impacto que el producto debe generar en quien lo usa y de lo confortable y apoyado que debe sentirse este usuario con ese producto; y tampoco habla de la calidad y de la naturaleza del comportamiento de las personas que construimos el producto. De esto también se trata la cultura ágil.
En la práctica, es posible combinar métodos ágiles con Arquitecturas Orientadas a Objeto o Patrones de Diseño y con Principios de Ingeniería como Historias de Usuario o Casos de Uso 2.0 y Test Driven Development (TDD) o Behavior Driven Development (BDD), para crear productos grandiosos, que tengan “alma”, que tengan argumento, es decir, que sean significativos para el usuario, que le digan algo y que en algún momento del tiempo cambien su estilo de vida.
Ahora bien, estos métodos ágiles, con Scrum a la cabeza, no tienen por qué entrar en conflicto con otros modelos o enfoques de construcción de software, no es la idea de ser ágil o, al menos, no está en el flujo de un proceso de transformación a ágil echar tierra a las prácticas existentes en una organización. Los líderes de los procesos actuales deberían trabajar en conjunto con los nuevos líderes para que estos últimos obtengan los beneficios de ambos universos y aprovechar esa sinergia para mejorar dramáticamente el rendimiento del negocio.
Esto se puede lograr poniendo en práctica algunos de los principios de Lean Software Development, o simplemente Lean. Estos principios, originados en el enfoque de manufactura lean de Toyota, constituyen una filosofía de gestión de procesos ampliamente aceptada en la comunidad ágil y buscan eliminar las entregas tardías tan comunes hoy en los proyectos de software, lo mismo que eliminar cualquier desperdicio, como código y funcionalidad innecesarios, requisitos poco claros, pruebas insuficientes que conducen a una repetición del proceso, al igual que la burocracia y la lentitud en la comunicación interna.
Ser ágil también es aceptar que los proyectos complejos (léase proyectos de TI) están sujetos a cambios, a redefinición de alcance y a oscilaciones en la priorización de los requisitos. Para ser ágiles debemos planificar para el cambio, trabajando a la sombra de un proceso que entienda esto. Ágil también nos puede proporcionar “estimaciones” de costo, o “estimaciones” de tiempo, pero los métodos ágiles son más honestos y nos abastecen con entregables de mejor y mayor valor mucho antes que un proceso “No-ágil”. En breve, ser ágil quiere decir reemplazar la predictibilidad falsa por la eficiencia.
Ser ágil también es acerca del equipo. Los equipos ágiles nos enfocamos en validar continuamente nuestras hipótesis y generar valor lo antes posible. Sabemos que esta es la base para equipos de alto rendimiento que enfrentan alta incertidumbre, como la presente en los proyectos de software. En estos equipos cambiamos la planificación basada en especialidades por un enfoque en la propagación de conocimientos, de experiencia. Además, en los equipos ágiles invocamos continuamente energías innovadoras para encontrar formas mejores de aumentar la productividad y el entusiasmo de los participantes.
Más allá de todo esto es importante entender que los procesos ágiles como Scrum se basan en el empirismo, lo que quiere decir que durante el proyecto aprendemos por Observación en vez de por predicción, es decir, de la experiencia y constantemente nos estamos adaptando para reencausar el proyecto si detectamos variaciones que pueden obstaculizar la consecución de los objetivos trazados.
Finalmente, en el camino hacia ágil hemos aprendido que el compromiso de cambio debe ser colectivo, que la meta de una organización ágil no es el uso del método sino el resultado: mejores equipos, individuos motivados, mayor valor de negocio entregado, moral más elevada, clientes felices, más que satisfechos, y mejores productos.
Esa es nuestra naturaleza, esa es la razón por la que estamos aquí. 
¿Quieres saber más?
Para saber más sobre Lean Software Development, visita el sitio de Mary & Tom Poppendieck: http://www.poppendieck.com/
Para saber más sobre Ágil y Scrum puedes leer estos artículos en mi Gazafatonario:



La Presentación

En este enlace puedes descargar la presentación basada en el artículo:



domingo, marzo 30, 2014

Lanzamiento de Agiles 2014: “Lo mítico, lo estético, lo simbólico”

La imagen es de Jorge Johnson.
La imagen es de Jorge Johnson.
El 27 de marzo ocurrió un hecho histórico para quienes hacemos parte del ecosistema ágil, se trata del lanzamiento de las 7as jornadas latinoamericanas de metodologías ágiles, Ágiles 2014.
En la Universidad EAFIT de Medellín nos reunimos representantes de la Industria, de la Academia, de las organizaciones sin ánimo de lucro del sector productivo (de software) y los entusiastas de las metodologías ágiles, miembros de la Comunidad Ágiles Colombia. En el ciberespacio, nos acompañaban desde distintos puntos, participantes de las distintas comunidades latinoamericanas con quienes llevamos adelante este proyecto.
Bajo el lema de “Sea protagonista del cambio en el mundo del trabajo”, Luis Mulato, presidente de la Conferencia, nos empezaba explicando cómo “narradores, protagonistas y testigos de historias de cambio nos han transmitido sus vivencias y ahora somos responsables de difundir su legado: Sí podemos cambiar el mundo”.
Me vino a la mente aquel fabuloso ensayo de Tobias Mayer en su libro The People’s Scrum, donde relata una imagen, la de “una oficina donde reina la risa y la pasión. Donde todos, inspirados por un espíritu de camaradería, habitados por un clima de entusiasmo, propósito común y esperanza, trabajan en un ambiente que fomenta la escucha, la comunicación abierta y la colaboración a mansalva.” Tobias se refería a un ambiente parecido al de una plaza o al del patio de la escuela, “donde la innovación y las ideas disruptivas eran una parte natural de cada interacción”.
Mulato nos contó la historia de Ágiles, desde la Pampa argentina hasta el café colombiano, hoy, y nos explicó como nuestra visión es la de “fortalecer a Colombia como un país comprometido con el uso de metodologías ágiles e integrar a la región, expandiendo los conocimientos y experiencias de las comunidades predecesoras en Centroamérica y México.”
La imagen es de Claudia Sandoval.
La imagen es de Claudia Sandoval.

Nos mostró cómo personalidades de la talla de Mary y Tom Poppendieck, Janeth Gregory y Jurgen Appelo, James Patton y Diana Larsen, entre otros, han participado en ediciones anteriores y que esperábamos contar con reconocidos expertos de la misma talla que ellos. Y hablamos de los beneficios de que la industria se sumara a la Conferencia:
  • Conocer las tendencias
  • Conocer experiencias en el medio
  • Ver la aplicabilidad del modelo
  • Compartir los resultados
  • Experimentar la felicidad de las personas
  • Percibir y dejarse contagiar de la energía renovadora que trae la cultura ágil, volver a amar los lunes en la oficina

Después, un momento especial, bueno, una suma de momentos, las charlas ignite, las conferencias relámpago, donde en solo 5 minutos, con 20 diapositivas que avanzan automáticamente, diversos conferencistas nos deleitaron con temas tan diversos como las de Jorge Johnson con sus “Girasoles, falanges y estimación relativa” en la que nos decía que todos somos geómetras y que nuestro cerebro “necesita buscar una cohesión o patrón geométrico”, nos habló de la filotaxis, naturaleza autoorganizada y la proporción dorada y cómo todo esto tiene relación con la estimación de proyectos ágiles de software. Al final, nos lanzó su hipótesis, la está estudiando a fondo me dijo, obteniendo las bases teóricas: “Nuestro cerebro tiene grandes habilidades para hacer estimación relativa con la secuencia Fibonacci.” Siendo fan de la archipopular progresión, yo no lo dudo. Esperaremos con ansias los resultados de su investigación.
Jaime García nos habló de la necesidad de un “Agilector 4000” en su “Selección Ágil de la Tecnología” y nos dejó a todos con la expectativa hasta octubre, fecha en la que ocurrirá el evento. Adrian Moya nos habló de “Desarrollo Guiado por Comportamiento” o BDD. Entre otros. La lista completa de participantes y temas y presentaciones la pueden encontrar aquí. Desde el exterior, vía Internet, nos acompañaron Diego Fontdevila con su “Arquitecturas y Organizaciones”, Martín Salias con su “Como escala la naturaleza” y Ricardo Colusso, entrevistando a Carlos Churba sobre “Principios para Estimular la Creatividad”. Al final, Verónica Vera nos deleitó con su “Futuro netamente humano”. En ese instante, el ambiente era mágico y quienes fuimos artífices y probablemente los participantes de esta fiesta de apertura nos dejamos contagiar de la felicidad, esa que tanto hemos vuelto a buscar y que estamos encontrando vía la cultura ágil.
En el cierre de la velada hablé de cómo es que seguimos viviendo en un momento histórico, pleno de ciencia y tecnología, pero también lleno de dilemas y conflictos humanos. Mientras lo decía, pensaba de nuevo en ese ensayo de Tobias, en su imagen renovada de la oficina del futuro, y en el mecanismo que teníamos para lograrlo. Tobias dice que “ese mecanismo no se llama Scrum. No hay framework, proceso o metodología que por sí solo permita alcanzar esta visión.” Más adelante expone finalmente que “hay solo una persona, un método, una cosa que puede hacer realidad esta visión. .” Por eso el gran reto, dije entonces, el nuestro, es que junto al cálculo y a la técnica, junto al método y a la teoría, hagamos convivir lo mítico, lo estético, lo simbólico.”
¡Nos vemos en octubre!