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miércoles, marzo 29, 2017

Guía Supernumeraria para un Dueño de Producto Virtuoso


El Dueño de Producto es un nuevo rol para muchas, en realidad para la gran mayoría de las compañías. Y de estas, un gran conjunto no lo entiende o simplemente no ha tenido las mejores experiencias con sus responsabilidades. En términos generales, el Dueño de Producto es un ilustre olvidado.
Mientras que la promesa de un equipo de TI es diseñar y construir el mejor producto o servicio que el negocio necesita, una solución con Valor, dadas las restricciones de tiempo, presupuesto, tecnología, entre otras, la promesa de un Dueño de Producto es trabajar con el equipo en la priorización y negociación de características del producto, lograr no solo que el equipo de desarrollo aprenda del negocio sino de lo que significa Valor para el negocio.
La proposición de valor del Dueño de Producto también incluye mantener al equipo motivado y contribuir desde su posición a que se cumplan los compromisos con los usuarios o consumidores que él mismo representa. También, mientras la organización confía en la mentalidad Ágil del equipo y del Scrum Master para mantener la alineación con las áreas de TI, delega en el Dueño de Producto la responsabilidad de mejorar los tiempos de salida al mercado a la vez que optimizar el retorno de la inversión.
El Dueño de Producto es precisamente el dueño de la visión del producto, el plan del negocio, las ganancias, el plan de entregas y de un backlog de producto cuidadosamente refinado y priorizado con precisión para que el equipo pueda trabajar sin tropiezos. Mientras el trabajo del equipo es construir correctamente el producto, el Dueño de Producto debe entregar el producto correcto. ¡Es un juego de palabras, pero es verdad!
El Dueño de Producto es o será el encargado de devolver el encanto que muchos usuarios, socios y empleados perdieron en el pasado a raíz de las soluciones de TI disfuncionales que estábamos produciendo. Eran soluciones con muy poco o ningún sentido de la calidad, tardaban años en llegar al mercado y carecían de la innovación necesaria para resolver problemas reales del negocio. Las cosas así, la responsabilidad moral de un Dueño de Producto es una carga pesada que todos en la Organización tenemos obligación de ayudar a soportar mediante el apoyo incondicional a su trabajo.
Scrum en particular y el enfoque Ágil en general proporcionan las herramientas suficientes para que el Dueño de Producto cumpla con sus responsabilidades de manera decidida y franca, para conectar efectivamente los deseos y necesidades de los usuarios y el negocio con el equipo de desarrollo, de forma dinámica y receptiva.
En su libro “Agile Product Management with Scrum”, Roman Pichler describe ampliamente las principales actividades que un Dueño de Producto de talante realiza:
Definir y manejar la Visión del Producto

Una visión efectiva del producto responde o debería responder a las siguientes cuestiones:
  • ¿Quién comprará o usará el producto? ¿Quién es el consumidor o usuario final?
  • ¿Qué necesidades cubrirá el producto? ¿Qué valor agrega el producto al usuario o a la organización?
  • ¿Cuáles son los atributos críticos del producto para que este sea exitoso?
  • ¿Cómo y qué tantas ganancias tendrá la compañía con el producto?
Entre otras no menos importantes. En resumen, la visión debería comunicar la esencia del futuro producto de una manera concisa y describir un objetivo compartido que conduzca la creación del producto pero que sea lo suficientemente amplio como para facilitar la creatividad del equipo que lo desarrollará.
Un aspecto importante a considerar aquí es el conocido como el Mínimo Producto Viable (MVP) o, a veces, el Mínimo Producto Mercadeable. Este es un producto con la mínima funcionalidad que cubra algunas de las necesidades básicas de los usuarios y genere valor a la organización. Un Dueño de Producto hábil sabe que el producto debe estar en funcionamiento muy pronto y que este debe entregarse en pequeños incrementos en cortos lapsos de tiempo. Esto reduce la incertidumbre y aumenta el aprendizaje no solo sobre el producto sino sobre los hábitos de consumo de sus usuarios finales.
Para saber más sobre cómo crear la Visión del Producto, pueden ver este Webinar sobre Inception Ágil que facilité con mi gran amigo Jorge Abad:
Es prácticamente imposible, por no decir menos, establecer una visión del producto apropiada sin tener en cuenta el factor humano. En otras palabras, definir una correcta visión del producto es un acto puramente humano.
Trabajar con el backlog de Producto

Este artefacto hermosamente simple sufre muchas veces de la falta de atención apropiada tanto por parte del Dueño de Producto como del mismo equipo de desarrollo.
Para quienes no están familiarizados con la herramienta, es una lista priorizada de los elementos necesarios para darle vida al producto. Estos elementos incluyen la exploración de las necesidades de los usuarios, pero también puede incluir una descripción de opciones técnicas y de requisitos funcionales y no funcionales, así como el trabajo necesario para poner a punto los distintos ambientes de trabajo.
Uno de los aspectos más importantes que debe estar en el radar del Dueño de Producto es este del Valor de cada uno de los elementos del backlog. El valor es un factor común de priorización de sus elementos. El Dueño de Producto sabe que debe entregar primero los elementos de mayor valor. Al agregar nuevos elementos, el Dueño de Producto no solo revisa o establece el valor de estos nuevos elementos sino que reexamina el valor de los existentes.
También hemos aprendido que un Dueño de Producto experimentado va adelante del equipo en cuanto al conocimiento detallado que tiene de los elementos del producto. Quizás uno o dos sprints más allá del actual y está continuamente practicando refinamiento al producto.
Para profundizar más en estos asuntos pueden leer mis artículos:
Sobre gestión del producto en general, en el que abordo cuáles son los atributos (DEEP) de un buen backlog de producto:
Sobre refinamiento del producto en particular:
Planear las entregas

En su libro Agile Estimating and Planning, el gran Mike Cohn escribió que “Planificar... es una búsqueda de valor”. Otra vez emerge el Valor como factor determinante a la hora de planear las entregas de un producto. También hemos aprendido que este plan de entregas no puede ir encadenado a las aristas de tiempo, costo y alcance de manera fija e inquebrantable. Es posible adherirse a una de ellas, quizás a dos, pero no a las tres en simultáneo.
Otra vez: la meta principal de todo Dueño de Producto es entregar el producto correcto. De allí que la planificación de esta entrega de producto, en pequeñas entregas incrementales es una tarea fundamental de todo Dueño de Producto hábil. Sobre este asunto en particular pueden leer mi artículo:
En donde agrego el atributo de Valor a las ya ampliamente difundidas bases de Ágil y propongo El Nuevo Nuevo Enfoque Iterativo e Incremental y de Valor.
Colaborar con las Reuniones del Sprint

¡Scrum!

Las reuniones son oportunidades de Conversación cara a cara y, en el caso específico de Scrum, son momentos propicios para la inspección y adaptación, pilares fundamentales de la mentalidad Ágil. Y el Dueño de Producto hace parte del equipo Scrum, así que bienvenido su aporte estratégico y táctico al equipo durante estas conversaciones.
Para saber más sobre los distintos eventos en Scrum pueden ir a mi Gazafatonario:

En conclusión, el Dueño de Producto es uno de los ejes fundamentales sobre los cuales avanzan los equipos Scrum como un todo hacia la búsqueda de un objetivo común: la generación de valor a la vez que responder al cambio de manera eficiente. En particular, el Dueño de Producto se constituye en una arista esencial para la correcta gestión ágil del producto pero sobre todo para entregar productos cuyos componentes generen resonancia entre ellos e impacten el modus vivendi de sus consumidores, nosotros la humanidad.

viernes, abril 17, 2015

#RSGECU2015: Ágil es algo que eres, CMMI es algo que usas

#RSGECU2015: Ágil es algo que eres, CMMI es algo que usas
Este viernes 17 de abril, presenté en el Regional Scrum Gathering 2015, en Quito, mi disertación sobre Ágil y enfoques tradicionales. Mi asunto principal es que los métodos ágiles no tienen por qué entrar en conflicto con otros modelos o enfoques de construcción de software, no es la idea de ser ágil o, al menos, no está en el flujo de un proceso de transformación a ágil echar tierra a las prácticas existentes en una organización, como erróneamente pregonan muchos. Los líderes de los procesos actuales pueden y deben trabajar en conjunto con los nuevos líderes para que estos últimos obtengan los beneficios de ambos universos y aprovechar esa sinergia para mejorar dramáticamente el rendimiento del negocio.

Para apoyar este concepto, expliqué que los modelos tipo CMMI, PMI e ISO nos dan una idea de cuales procesos son necesarios para mantener una organización madura y disciplinada, capaz de predecir y mejorar el desempeño de la organización misma y de los proyectos. Entre tanto, las técnicas ágiles proporcionan guías para un manejo eficiente de los proyectos de una manera que permite alta flexibilidad y adaptabilidad. Al mezclar los dos enfoques, la filosofía ágil asegura que los procesos se implementen eficientemente a la vez que aceptan los cambios; y los modelos tradicionales aseguran que se consideren todos los procesos relevantes.

Pero de inmediato fui al centro de mi exposición: una de las grandes diferencias, radicales por demás, entre los métodos tradicionales y los ágiles es que estos últimos son generativos, no prescriptivos. Los procesos necesitan evolucionar según las necesidades, no prescritos con anticipación. Un enfoque prescriptivo genera procesos complejos y complicados, mientras que un enfoque generativo comienza con un conjunto de procesos simples y adiciona otros a medida que se requieren.

La filosofía ágil reconoce que los procesos de software más efectivos no pueden definirse por adelantado; es un proceso continuo. Los métodos tradicionales se enfocan en definir y reforzar procesos y gastan muy poco tiempo en identificar y entregar lo que los usuarios necesitan. Aunque su propósito es mejorar la consistencia y la calidad, esto muchas veces se consigue a expensas de la productividad y la entrega. El enfoque tradicional de procesos tipo CMMI también usa herramientas monolíticas y pesadas que causan construcciones frágiles y traspasos inefectivos entre desarrollo, pruebas, despliegue y operaciones.

Lo que siguió fue enfatizar en lo que significa ser ágil: específicamente, la interiorización y la práctica de los Valores y Principios del Manifiesto Ágil, nada alejado de lo que se está hablando en el  #RSGECU2015.

Hacia el final quise poner mi propio manifiesto, el ‘Ágil es algo que eres…’, se trata de la persona, no de las cosas ni de los procesos. Ya lo he dicho en otras oportunidades, ser ágil significa reemplazar la predictibilidad falsa por la eficiencia.

¿Quieres saber más?

Pueden descargar la nueva versión de la presentación haciendo clic aquí o en esta dirección: http://goo.gl/leJ5N8.


No olviden escribirme con sus inquietudes o sugerencias a lucho.salazar@gmail.com o en el foro del blog.

miércoles, abril 08, 2015

Presentación sobre Transformación Sostenible



Este martes 7 de abril, nos reunimos participantes de las Comunidades del Próximo Capítulo del PMI Antioquia y de Ágiles Colombia a hablar sobre Transformación Organizacional Sostenible. Al margen de la sesión, creo que es una excelente idea que se realicen este tipo de encuentros entre Comunidades ya que el objetivo que buscamos todos es el mismo: hacer las cosas bien y encontrar formas de mejorar continuamente.

Facilité la sesión alrededor del trabajo que realizáramos el magnífico equipo de coaches del que hice parte durante el Scrum Coaching Retreat Latin America  (#SCRLA15) en marzo de 2015, en Buenos Aires, Argentina. Se trata de un marco para Sostenibilidad de las Transformaciones Organizacionales que publicamos al final del encuentro. Un trabajo en progreso.

Los dejo con el material de la presentación: Transformación Sostenible

Más información sobre el trabajo del equipo y de los demás equipos en el Scrum Coaching Retreat Latin America 2015, puede encontrarse en:


Sobre Adopción y Transformación pueden leer mi artículo en:


Sobre el cambio a ágil, temores infundados y penas frívolas, pueden leer mi artículo en:


lunes, junio 02, 2014

Libro: Asuntos de la Ingeniería del Software- volumen II

Portada del libro
Portada del libro
Este no es el primer libro sobre temas de la Ingeniería de Software y está lejos de ser el último; acaso sea el primero en español escrito sobre las bases de nuestra propia práctica de campo, en nuestra propia economía, con nuestra propia idiosincrasia, aunque con el suficiente equipaje teórico proveniente de la academia y de los expertos en los temas citados.
Escribí el libro originalmente como una serie de artículos en mi Gazafatonario IT y cada artículo siempre tuvo su fuente precisamente en tres aspectos primordiales: la industria del software (y por Industria quiero decir Intergrupo), la academia (léase la Universidad) y los especialistas en distintas áreas de la ingeniería de software.
El libro cubre algunos de los temas fundamentales que sirven de base al trabajo diario de los profesionales del software y que son de vital importancia para los desarrolladores actuales: el lenguaje de modelado unificado o UML, los procesos de software, la orientación a objetos y la ingeniería de requisitos con casos de uso, principalmente.
Los conceptos de ingeniería provienen necesariamente de la teoría formal de los lenguajes de modelado de sistemas, las técnicas orientadas a objetos de modelado de software, los métodos de construcción de software y la identificación, especificación y administración de requisitos de software con casos de uso, entre algunos otros. Desarrollé esos conceptos a través de cada capítulo en un estilo riguroso pero informal, más bien práctico, siempre pensando en poner de manifiesto lo que me ha funcionado a mí y a mis colegas, principalmente de Intergrupo, pero también de otras compañías del medio.
Parte 1 – Algunos Aspectos Esenciales de la Ingeniería de Software
El libro está dividido en dos secciones mayores. La primera parte del libro la dedico a explicar algunos de los asuntos que acusan recibo en la comunidad de ingenieros de software: UML, la notación estándar para modelar sistemas de software y otros sistemas que no son software; En lo que se constituye como los prolegómenos del libro, de manera sucinta describo la gran mayoría de los diagramas del lenguaje, con ejemplos breves pero suficientemente explicativos y desmitifico algunas de las creencias sobre la herramienta.
En el capítulo 2, hago una presentación general de los procesos de software y de cómo estos son usados por los practicantes de la industria, es decir, nosotros. Aquí empiezo a develar las prácticas más recurrentes para adoptar y adaptar procesos de software en una organización, tal y como lo hicimos en Intergrupo en una serie de incrementos que llevaron a convertirnos en una compañía CMMI nivel 5.
En los capítulos 3, 4 y 5 del libro, hago una vasta exposición del Proceso Unificado de Software, desde su marco general en el capítulo 3, hasta los detalles de la fase de Inicio o Concepción en los capítulos 4 y 5. En el primero de los apartados presento los conceptos inherentes al proceso y sus características: las fases y las disciplinas, las iteraciones, los roles y responsabilidades, las actividades y los artefactos. En los dos capítulos restantes, ya con miras a la segunda parte del libro, hablo profusamente de la etapa de inicio del proceso, sus principales hitos y el resultado esperado. Es aquí donde comienzo a hablar de la disciplina de ingeniería de requisitos y de casos de uso, asuntos que ocupan toda la segunda sección del libro.
Luego, en el capítulo 6, concluyo este primer segmento del libro con un tema que verdaderamente me apasiona, la orientación a objetos. Tardé muchos años en encontrar el enfoque justo para esta pieza, teórico-práctico, pero actualizado a las necesidades incesantes de los desarrolladores profesionales de este siglo 21. El capítulo contiene una serie extensa de conceptos aplicables al análisis, diseño y desarrollo de sistemas de software, incluso me atrevo a hacer una analogía en lo que he dado en llamar la Biología Informática, para que todos entendamos mejor y de una vez por todas y para siempre lo que es una clase (objetualmente hablando) y su enorme utilidad durante el ciclo de vida de construcción de software. Sobre objetos, siempre recuerdo lo que decía Edward Yourdon sobre ello: “las metodologías de la ingeniería de software orientada a objetos son la cosa más grande desde el pan tajado. En términos relacionados con computación, las técnicas orientadas a objetos son el desarrollo más importante desde la invención de las técnicas estructuradas durante las décadas de 1970 y 1980.”[1] Hoy lo siguen siendo.
Parte 2 – Ingeniería de Requisitos con Casos de Uso: Volumen 1
La segunda parte está dedicada completamente al asunto de los casos de uso como mecanismo de primera categoría para identificar, capturar, organizar, documentar y gestionar requisitos de sistemas de software. En el capítulo 7 hago una presentación concisa del tema, defino qué es un caso de uso y además establezco las diferencias sutiles que existen con los escenarios de uso de un sistema; también explico de qué se tratan los así llamados casos de uso esenciales como noción capital en la especificación de requisitos y también los distingo de los casos de uso descompuestos funcionalmente. El capítulo finaliza con el ejemplo de caso de uso más simple de todo, el caso de uso “¡Hola, Mundo!”.
En el capítulo 8 abordo el tema de los casos de uso del negocio y sus actores del negocio relacionados. También hablo de la fuente de los casos de uso, de donde provienen y hacia donde van a lo largo del ciclo de vida del software, para terminar con un ejemplo del cual luego hago un análisis exhaustivo.
En el capítulo 9 hago una descomposición de la estructura de un caso de uso y exhibo cada una de sus partes principales: la descripción breve, las precondiciones y poscondiciones del caso de uso, la secuencia básica y las alternativas y los requisitos especiales. Ya en los capítulos previos había tratado el tema del nombre y el actor del caso de uso.
Más adelante, en el capítulo 10, bajo el manto de un ejemplo representativo, enuncio mi Ley de la Terminación de un Caso de Uso, que me sirve para explicar uno por uno los puntos de una lista de verificación para saber si un caso de uso cuenta con los atributos mínimos requeridos para ser considerado un buen caso de uso. Las listas de verificación deben verse como instrumentos o herramientas de apoyo en el proceso de administración de la calidad de los productos que construimos, nunca como un documento que se debe “diligenciar”. También sirven para disminuir el nivel de subjetividad con que se revisa un producto de software o parte de este, o un artefacto relacionado con el software. Al menos, este es el mensaje que llevo implícito en esta sección del libro.
El capítulo 10 sirve como entrada al tema que abordo en el capítulo 11, este del análisis y diseño de los casos de uso, mejor conocido en el ámbito de los diseñadores de software como realización de casos de uso. Aquí evidencio la necesidad de contar con el conocimiento de conceptos tan importantes como las técnicas orientadas a objeto, que trato al final de la primera parte del libro, y donde hago un uso extenso del lenguaje de modelado unificado que trato en detalle en los prolegómenos del libro (capítulo 1). En este capítulo empiezo con una disertación sobre los problemas de comunicación existentes entre los miembros de un equipo de desarrollo de software y que son inherentes a la naturaleza humana. A continuación, con un ejemplo característico y práctico, hago una exposición detallada de los diagramas de interacción de UML, en general, y de los diagramas de secuencia, en particular, que sirven como mecanismos fundamentales para llevar a cabo estas realizaciones de casos de uso.
En el capítulo 12 cierro uno de los ciclos del libro sobre modelado de casos de uso y presento el no menos espinoso asunto de las relaciones entre actores y casos de uso y entre casos de uso. La generalización entre actores, una práctica poco usada entre los analistas de software, o muchas veces mal usadas, inicia este apartado. Luego continúo con la típica relación de inclusión de casos de uso, donde hablo de factorización de requisitos y de reusabilidad de requisitos; más adelante hago una disertación sobre la relación de extensión y sus diferencias principales con la anterior. Al final también hablo de la generalización entre casos de uso, aunque no la recomiendo mucho. Este capítulo aporta el enfoque sistémico de toda la segunda parte del libro y hace énfasis en cuando debemos usar una u otra relación, o todas ellas.
El capítulo 13 entra en el terreno de las buenas prácticas mostrando los errores más comunes que se cometen a la hora de usar casos de uso, algo que he dado en llamar “los casos de abuso”, es un juego de palabras pero ilustra a la perfección el punto al que quiero llegar. Enumero y explico una serie de dieciséis casos frecuentes de mal uso de los casos de uso, desde la mala práctica de usarlos en todo momento y en cualquier contexto, pasando por los errores habituales de documentar detalles técnicos o de la interfaz de usuario en el caso de uso, hasta la costumbre perfeccionista de solo presentar el caso de uso cuando está “felizmente” terminado, solo cuando contiene todos los detalles que se han acordado con el usuario. ¿Quién diría que lo perfecto siempre es mejor que lo bueno? Pues bien, aquí sucede exactamente lo contrario: lo acabado, lo ideal, lo absoluto es enemigo acérrimo de lo bueno, de lo que proporciona valor. Es una de las conclusiones que obtendremos al final del capítulo. Incluso muchos de nosotros hemos llegado a pensar que el analista de requisitos y otros miembros del equipo de desarrollo son síquicos y que pueden leer nuestros pensamientos y saber lo que queremos sin habérselos dicho. De todo esto se trata este estudio al que clasifico de patológico y de forense, fueron situaciones que discutí mucho con algunos de mis colegas en Intergrupo.
El último capítulo del libro fue otro de los que siempre quise escribir en mi Gazafatonario: se trata de diez más uno consejos útiles y simples para escribir efectivamente casos de uso efectivos. La aliteración en el título me sirve para abordar dos asuntos importantes: el problema de la comunicación efectiva entre las personas y el problema de la calidad y utilidad de los artefactos de software, en este caso, de los casos de uso. Me parecía razonable, después de la descripción sintomática que hago en el capítulo anterior, sobre los errores más pronunciados que cometemos a la hora de modelar sistemas de software con casos de uso, traerles algunas propuestas para remediar nuestro trabajo, hacerlo más productivo y de mejor calidad. De eso se tratan estos consejos.
Dónde conseguir el libro
El libro lo pueden conseguir en:



[1] Yourdon, Edward. Object-Oriented System Design, an integrated approach. Prentice Hall. 1994.

miércoles, abril 17, 2013

¿Es usted la persona correcta para responder mis preguntas? O el síndrome del sujeto equivocado



En los proyectos de software estamos llenos de personas que no son “las adecuadas para responder nuestras preguntas”, para establecer las verdaderas necesidades del negocio, para darnos a conocer el problema que tienen, el problema detrás del problema, la causa raíz, el impacto de ese problema y las áreas impactadas. Estamos llenos de personas que constantemente no toman decisiones, que tienen que consultar con alguien más, que no entienden lo que nos están contando durante un proceso típico de educción de requisitos, es decir, durante las entrevistas, al responder cuestionarios o al analizar prototipos, entre otras actividades.

Por eso es que nuestros proyectos están repletos de supuestos, algo con lo que nunca debemos trabajar, sobre todo, porque son supuestos pasivos, que nunca evolucionan ni son gestionados con eficacia. Los supuestos le están haciendo mucho daño a la industria y conducen a la producción de software de baja calidad o que no satisface para nada las necesidades de nuestros usuarios y clientes. Hacemos suposiciones porque nuestra mente es muy sabia y siempre necesita respuestas, necesita comprender lo que pasa en nuestro entorno, y si no se produce la respuesta que requiere, entonces la presume.

Esta necesidad de hacer supuestos es inherente al ser humano: a lo largo de nuestras vidas hay cientos o miles de preguntas que no somos capaces de manifestar explícitamente y, por consiguiente, no conseguimos las respuestas adecuadas. De todas estas preguntas sin responder, hacemos suposiciones para llenar el vacío y la insatisfacción que sobreviene, es la única manera de sentirnos seguros. Si logramos respuestas a medias, hacemos suposiciones, si no obtenemos respuestas, también hacemos suposiciones, nos da lo mismo saber si la respuesta es la correcta o no, simplemente es suficiente con suplir el ansia de saber.

Debido a ello, cuando un interlocutor, un usuario u otra clase de interesado, nos está respondiendo preguntas vía entrevista y nos dice que no está seguro, que va a confirmar tal o cual asunto, que debe reunirse la próxima semana con una o más personas para aclarar un tema, etcétera, nosotros, ni cortos ni perezosos, hacemos supuestos. Es más, nuestros productos de trabajo tienen siempre una sección de Supuestos en la que registramos estas conjeturas y muchas veces no las volvemos a revisar. Mi primer consejo es eliminar esta sección de los documentos, son perjudiciales.

También es bien sabido que los usuarios típicamente no saben lo que el software puede hacer o no tienen las habilidades para sintetizar las soluciones basadas en software a sus problemas reales. Y nosotros muchas veces fallamos al preguntar porque somos propensos a creer que el problema de los usuarios es de índole tecnológica y no algo puramente del negocio. Incluso, antes de eso, fallamos al seleccionar y clasificar correctamente a los usuarios correctos o alguien más toma la decisión por nosotros, lo que deja el proyecto en una incertidumbre mayor que aquella con la que inició.

Los supuestos son atajos hacia la veracidad. El problema es que casi nunca acertamos al escoger el camino apropiado. Siempre que sea posible, reemplacemos esas hipótesis por hechos probados, por evidencias que soporten la toma de decisiones, seleccionando mejor nuestros usuarios, entrevistando al mayor número de personas en el menor tiempo posible, así estaremos en capacidad de verificar las fuentes, de contrastar respuestas y de saber cuándo hemos llegado a la definición correcta del sistema. Invite a varias personas a la sesiones de búsqueda de requisitos, la probabilidad de que una de ellas sea la adecuada aumenta.

Por eso, la siguiente ocasión que inicie un proyecto de software y le toque entrevistar por primera vez a un usuario, pregúntele: ¿Es usted la persona correcta para responder mis preguntas? Sí, ya sé lo que van a decir, en nuestra cultura este tipo de preguntas es fuerte y puede tomarse como una insolencia; es cierto. Por eso tenemos alternativas: ¿quién más cree usted que puede ayudarnos a resolver estas cuestiones? ¿Alguien más está interesado en esta situación? ¿Quién más tiene este problema? ¿Alguien más nos puede acompañar en la reunión? ¿A quién podríamos enviarle estas preguntas? ¿Alguien más puede tomar decisiones cuando usted no está?

¡Las posibilidades son infinitas!

jueves, diciembre 06, 2012

El extraño caso del caso de uso faltante

O de cómo nunca deberíamos aceptar especificaciones de software incompletas

Los productos de software de alta calidad dependen de la completitud de los requisitos. En general, la calidad de los requisitos de software afecta la calidad de los productos de software. Los Ingenieros de Requisitos o Analistas Funcionales intentamos llenar los vacíos en la especificación del software de manera distinta, dependiendo de nuestra experiencia y del proyecto en el que se encuentren, de factores como el tiempo, la relación con el usuario, la disponibilidad de este o del grado de estabilidad de los requisitos existentes.
 
Algunos Analistas, por ejemplo, intentamos obtener retroalimentación de los usuarios, mientras que otros acuden a distintos interesados o a fuentes alternas de los requisitos, pero cuando no tenemos ese privilegio, simplemente hacemos suposiciones. Estas últimas pueden ser implícitas o explícitas. Las suposiciones explícitas son preferibles a las implícitas porque podemos validar aquellas posteriormente, mientras que las implícitas llegan a las fases de diseño e implementación con una alta probabilidad de estar erradas.
Ya sabemos que los requisitos de software deben ser: correctos, precisos, completos, consistentes, clasificados, verificables, modificables y trazables. Las especificaciones de requisitos completas y correctas son las requeridas por los desarrolladores para saber qué construir y por los usuarios para saber qué esperar. Una especificación de requisitos de software completa debe incluir toda la información necesaria, incluyendo restricciones y condiciones.
Ahora bien, independientemente de las técnicas de recolección de requisitos, el involucramiento del usuario es un elemento importante, ya que los requisitos vienen principalmente de las personas, no de los documentos o los sistemas existentes. Los usuarios deben ser escuchados cuidadosamente y nunca debemos hacer suposiciones implícitas puesto que estas no se comparten con los interesados aumentando así la incertidumbre en los requisitos. 
De mi propia experiencia, de la de mis colegas, y de estudios en la materia, he llegado a la conclusión de que, nosotros, los Ingenieros de Requisitos, tendemos a ser más rigurosos en la especificación de requisitos cuando:

  • El cliente es de corte militar, es decir, es un cliente rígido, con un proceso formal bien definido o es vigilado por entidades internas o externas a su organización y a las que debe rendir cuentas sobre sus acciones.
  • El análisis de requisitos hace parte de la fase actual del ciclo de vida del software, por ejemplo, cuando estamos en las fases de Inicio (UP) o Visión (MSF) y en la fase de Elaboración (UP) o Planeación (MSF). Por razones obvias, a medida que el proyecto avanza, tenemos menos tiempo para encontrar y documentar requisitos y es cuando más suposiciones se hacen sobre lo que ya está identificado.
  • Utilizamos herramientas de apoyo para la especificación y el modelado de requisitos, sobre todo herramientas que permitan realizar diagramas de casos de uso, diagramas de actividad, tableros de historias, simulaciones y prototipos, entre otros instrumentos de este tipo.
  • Hemos asistido a entrenamiento en los días previos al proyecto o hemos estado involucrados en proyectos problemáticos recientemente. Cuando esto ocurre, muy seguramente hemos estado sometidos a mucha presión y estrés, además de una limpieza de cerebro sin antecedentes y no queremos volver a equivocarnos.
  • Simplemente tenemos la experiencia suficiente y necesaria, hemos aprendido de nuestros aciertos y fallas del pasado y de las lecciones aprendidas en proyectos anteriores. Sin contar con que hemos consultado la gran cantidad de material que encontramos en este Gazafatonario IT sobre el tema.
Si algunas de o todas estas premisas no se cumplen, es muy probable que no sepamos cómo enfrentar los principales problemas en ese proceso espinoso que es la identificación de requisitos. Estos problemas se manifiestan de forma distinta:
  • Los usuarios no pueden o no saben describir muchas de sus tareas
  • Mucha información importante no llega a verbalizarse. Ocurre con frecuencia que de tanto ejecutar el proceso, este “desaparece”, se vuelve algo implícito y nadie es capaz de relatarlo.
  • En sistemas orientas a miles de usuarios, como los sistemas de la Web 2.0, a veces hay que “inventar” los requisitos. En estos casos, las suposiciones están a la orden del día y muchas de ellas nunca llegan a documentarse.
  • En general, la educción (extracción) de requisitos es un proceso pasivo, en el que el usuario espera del Analista Funcional la solicitud de conocer algo para él intentar entonces explicárselo de alguna manera.
Sobre este último síntoma, todo el proceso de identificación, clasificación, documentación y administración de requisitos de software debería ser un proceso cooperativo, que cuente con la participación del equipo técnico y de todos los interesados en el proyecto y en el producto y no solo de algunos pocos usuarios.
 
Finalmente, algunas técnicas bien conocidas y que son de utilidad al momento de encontrar requisitos y de las que hablaremos en otros artículos, son:
Preliminares:

Utilizar preguntas libres de contexto.

Tormenta de ideas:

Seleccionar un grupo variado de participantes.

Eliminar críticas, juicios y evaluaciones mientras los participantes sugieren ideas.

Producir muchas ideas.

Recogerlas todas por escrito.

Otro día, en otra sesión, se evalúan las ideas (se puntúan).

Elaboración de prototipos:

Útil cuando la incertidumbre es grande acerca del futuro sistema

Entrevistas:

Es el método “tradicional”,  pero debe usarse en complemento con otras técnicas, y no debe ser el primer paso de la educción. Es fundamental:

Entrevistar a la(s) persona(s) adecuadas.

Preparar las preguntas con antelación.

Utilizar diagramas, modelos, etc.

Observación y análisis de tareas:

Esta es una técnica tan antiquísima como la misma Ingeniería de Software. Un observador estudia a los futuros usuarios en su entorno de trabajo. A veces se utiliza el video. Anota todo aquello que es susceptible de mejora. Posteriormente, genera una serie de requisitos tentativos.

Casos de uso

Requisitos en contexto de uso. Sobre este asunto he expuesto docenas de artículos en este Blog.

Finalmente, recordemos que el objetivo de la Ingeniería de Requisitos es asegurar que se defina y desarrolle un producto efectivo de alta calidad desde el punto de vista de los interesados, así que si una especificación de requisitos de software incompleta es inevitable, definitivamente deberíamos aceptarla como completa haciendo suposiciones implícitas.